Pascua 4

Canto

Salmo

Yo te amo, Señor ;
tú eres mi fortaleza,
Señor, mi roca,
mi alcázar, mi libertador,

Dios mío, peña mía, refugio mío, escudo mío,
mi fuerza salvadora, mi baluarte.
Invoco al Señor de mi alabanza y quedo libre.

En el peligro invocaba al Señor,
pidiendo socorro a mi Dios ;
desde su templo escuchó mi clamor,
mi grito llegó a sus oídos.

Me asaltaban el día funesto,
pero el Señor fue mi apoyo.
Me sacó a un lugar espacioso,
me libró porque me ama.
del salmo 17


Lectura

San Juan escribe: Todo el que cree que Jesús es el Cristo ha nacido de Dios; y todo el que ama a aquel que da el ser ama también al que ha nacido de él. En esto conocemos que amamos a los hijos de Dios: si amamos a Dios y cumplimos sus mandamientos. Pues en esto consiste el amor a Dios: en que guardemos sus mandamientos. Y sus mandamientos no son pesados, pues todo lo que ha nacido de Dios vence al mundo. Y lo que ha conseguido la victoria sobre el mundo es nuestra fe.
1 Juan 5, 1-4


Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Los otros discípulos le decían: «Hemos visto al Señor.» Pero él les contestó: «Si no veo en sus manos la señal de los clavos y no meto mi dedo en el agujero de los clavos y no meto mi mano en su costado, no creeré.» Ocho días después, estaban otra vez sus discípulos dentro y Tomás con ellos. Se presentó Jesús en medio estando las puertas cerradas, y dijo: «La paz con vosotros.» Luego dice a Tomás: «Acerca aquí tu dedo y mira mis manos; trae tu mano y métela en mi costado, y no seas incrédulo sino creyente.» Tomás le contestó: «Señor mío y Dios mío.» Dícele Jesús: «Porque me has visto has creído. Dichosos los que no han visto y han creído.»
Juan 20, 24-29


Canto
Silencio
Oración de Intercesión


Cristo resucitado, tu corazón exulta y tu alma se regocija, consuela a todos los que viven en la pena.

Señor resucitado, tú vienes a transfigurar nuestras personas, enciende en nosotros el fuego de tu amor.

Señor resucitado, en ti nuestra resurrección ya ha comenzado sobre la tierra, enciende en nosotros el fuego de tu amor.

Señor resucitado, tú vienes a colmarnos con la paz del corazón, enciende en nosotros el fuego de tu amor.

Señor resucitado, tu Espíritu quema en nosotros la tristeza, enciende en nosotros el fuego de tu amor.

Señor resucitado, tú vienes para reunirnos en tu Cuerpo, la Iglesia, enciende en nosotros el fuego de tu amor.
Padrenuestro
Oración

Tú, el Resucitado, cuando tenemos el simple deseo de acoger tu amor, poco a poco se enciende una llama en lo profundo de nuestro ser. Animada por el Espíritu Santo, esta llama de amor puede ser muy frágil al principio. Lo sorprendente es que arda siempre. Y cuando comprendemos que tú nos amas, la confianza de la fe llega a ser nuestro propio canto.
Cantos