Tiempo de la Iglesia 14

Canto
Salmo


Alabad al Señor en su templo,
alabadlo en su fuerte firmamento.
alabadlo por sus obras magníficas,
alabadlo por su inmensa grandeza.

Alabadlo tocando trompetas,
alabadlo con arpas y cítaras,
alabadlo con tambores y danzas,
alabadlo con trompas y flautas.

Alabadlo con platillos sonoros,
alabadlo con platillos vibrantes.
todo ser que vive y respira alabe al Señor por siempre.
salmo 150

Lectura

Por tanto, también nosotros, teniendo en torno nuestro tan gran nube de testigos, sacudamos todo lastre y el pecado que nos asedia, y corramos con fortaleza la prueba que se nos propone, fijos los ojos en Jesús, el que inicia y consuma la fe, el cual, en lugar del gozo que se le proponía, soportó la cruz sin miedo a la ignominia, y está sentado a la diestra del trono de Dios. Fijaos en aquel que soportó tal contradicción de parte de los pecadores, para que no desfallezcáis faltos de ánimo.
Hebreos 12, 1-3

Jesús dice: «Como el Padre me amó, yo también os he amado a vosotros; permaneced en mi amor. Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor, como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor. Os he dicho esto, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea colmado. Este es el mandamiento mío: que os améis los unos a los otros como yo os he amado. Nadie tiene mayor amor que el que da su vida por sus amigos.»
Juan 15,9-13

Canto
Silencio
Oración de alabanza

Con los profetas y todos los que han preparado tu venida: te bendecimos, Señor.

—¡Gloria a ti, Señor!

Con la Virgen María, nuestra alma exalta al Señor.

—¡Gloria a ti, Señor!

Con los apóstoles y los evangelistas, Señor, te damos gracias.

—¡Gloria a ti, Señor!

Con los mártires de la fe, Señor, te consagramos nuestra vida.

—¡Gloria a ti, Señor!

Con todos los santos testigos del Evangelio, Señor, te adoramos.

—¡Gloria a ti, Señor!

Con toda tu Iglesia, extendida a través del mundo, Señor, te aclamamos.

—¡Gloria a ti, Señor!

Padrenuestro
Oración


Tú, el Dios eterno, salvador de toda vida, como los santos testigos de Cristo de todos los tiempos, desde los apóstoles y María hasta los creyentes de nuestros días, concédenos disponernos interiormente, día tras día, a confiar en el Misterio de la Fe.

Dios vivo, te alabamos por la multitud de mujeres, hombres, jóvenes y niños que, a través de la tierra, buscan ser testigos de paz, de confianza y de reconciliación.

Cantos