Adviento 4

Canto
Salmo


Hazme, justicia, oh Dios, defiende mi causa
contra gente sin piedad,
sálvame del hombre traidor y malvado.

Envía tu luz y tu verdad :
que ellas me guíen
y me conduzcan hasta tu monte santo,
hasta tu morada.

Que yo me acerque al altar de Dios,
al Dios de mi alegría ;
que te dé gracias al son de la cítara,
Dios, Dios mío.

¿Por qué te acongojas, alma mía,
por qué te me turbas ?
Espera en Dios, que volverás a alabarlo :
« Salud de mi rostro, Dios mío. »
del salmo 43
 
Lectura

Saldrá un vástago del tronco de Jesé, y un retoño de sus raíces brotará. Reposará sobre él el espíritu del Señor: espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y fortaleza, espíritu de ciencia y adoración del Señor. No juzgará por las apariencias, ni sentenciará de oídas. Juzgará con justicia a los débiles, y sentenciará con rectitud a los pobres de la tierra. (...) La justicia será el ceñidor de su cintura, verdad el cinturón de sus flancos. Serán vecinos el lobo y el cordero, y el leopardo se echará con el cabrito, el novillo y el cachorro pacerán juntos, y un niño pequeño los conducirá. La vaca y la osa pacerán, juntas acostarán sus crías, el león, como los bueyes, comerá paja. Hurgará el niño de pecho en el agujero del áspid, y en la hura de la víbora el recién destetado meterá la mano. Nadie hará daño, nadie hará mal en todo mi santo Monte, porque la tierra estará llena de conocimiento del Señor, como cubren las aguas el mar.
Isaías 11,1-9

En aquellos días, se levantó María y se fue con prontitud a la región montañosa a una ciudad de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. Y sucedió que, en cuanto oyó Isabel el saludo de María, saltó de gozo el niño en su seno, e Isabel quedó llena del Espíritu Santo; y exclamando con gran voz, dijo: «Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu seno; y ¿de dónde a mí que la madre de mi Señor venga a mí? Porque, apenas llegó a mis oídos la voz de tu saludo, saltó de gozo el niño en mi seno. ¡Feliz la que ha creído que se cumplirían las cosas que le fueron dichas de parte del Señor!»
Lucas 1,39-45
Canto
Silencio
Oración de Intercesión


Renueva en nosotros, Señor, la alegría de tu llamada.

—¡Quédate con nosotros Señor, Emmanuel!

Envía sobre nosotros tu Espíritu de amor: que nadie de entre nosotros cierre su corazón a su prójimo.

—¡Quédate con nosotros Señor, Emmanuel!

Renueva a los cristianos en la unidad: que manifiesten tu amor por medio de su comunión fraterna.

—¡Quédate con nosotros Señor, Emmanuel!

Apoya a los que sufren en su corazón o en su carne: restabléceles en la paz y la salud.

—¡Quédate con nosotros Señor, Emmanuel!

Acoge en la vida eterna a los que mueren, y que brille en sus ojos la luz sin ocaso.

—¡Quédate con nosotros Señor, Emmanuel!
 
Padrenuestro
Oración


Jesús, luz de nuestros corazones, quisiéramos permanecer junto a ti, y no abandonarte nunca en el borde de nuestro camino. Y cuando aparecen nuestras debilidades, surgen en nosotros recursos desconocidos. ¿Cómo podríamos rechazar un impulso interior que venga de ti?

Que la paz de Dios que supera toda comprensión guarde nuestro corazón y nuestro pensamiento en Cristo Jesús.
 
Cantos