Adviento 6

Canto
Salmo


A ti, Señor, me acojo :
no quede yo nunca defraudado ;
tú que eres justo, ponme a salvo,
inclina tu oído hacia mí.
ven aprisa a librarme,

Sé la roca de mi refugio,
un baluarte donde me salve,
tú que eres mi roca y mi baluarte ;
por tu nombre dirígeme y guíame :

Sácame de la red que me han tendido,
porque tú eres mi amparo.
A tus manos encomiendo mi espíritu :
tú el Dios leal, me librarás.

Te fijaste en mi aflicción
velaste por mi vida en peligro.
No me entregaste en poder del enemigo,
colocaste mis pies en terreno espacioso.

Pero yo confío en ti, Señor,
digo : Tú eres mi Dios.
En tu mano están mis azares :
líbrame de los que me persiguen.
Muestra a tu siervo tu rostro radiante,
sálvame por tu lealtad.
del salmo 30
Lectura

¡Lanza gritos de gozo, hija de Sión, lanza clamores, Israel! (...) Ya no temerás ningún mal. Aquel día se dirá a Jerusalén: ¡No tengas miedo, Sión, no desmayen tus manos! El Señor tu Dios está en medio de ti, ¡un poderoso salvador! El exulta de gozo por ti, te renueva por su amor; danza por ti con gritos de júbilo, como en los días de fiesta.
Sofonías 3,14-18a

Hubo un hombre, enviado por Dios: se llamaba Juan. Este vino para un testimonio, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por él. No era él la luz, sino quien debía dar testimonio de la luz. La Palabra era la luz verdadera que ilumina a todo hombre que viene a este mundo. En el mundo estaba, y el mundo fue hecho por ella, y el mundo no la conoció. Vino a su casa y los suyos no la recibieron. Pero a todos los que la recibieron les dio poder de hacerse hijos de Dios.
Juan 1,6-12

Canto
Silencio
Oración de alabanza


Jesús, a ti que vienes a anunciar a los pobres la Buena Noticia:

—Bendecimos tu santo nombre.

Jesús, a ti que vienes a revelar a los seres humanos la alegría del perdón:

—Bendecimos tu santo nombre.

Jesús, a ti que das a conocer tu amor a quienes se creían excluídos:

—Bendecimos tu santo nombre.

Jesús, quieres que tu Evangelio sea proclamado en todo lugar:

—Bendecimos tu santo nombre.

Jesús, tú sostienes la esperanza de tu Iglesia:

—Bendecimos tu santo nombre.

Jesús, tú vienes a habitar en medio de nosotros:

—Bendecimos tu santo nombre.


Padrenuestro
Oración

Salvador de toda vida, que se alegren los que te buscan. Tú nos dices: conozco tus pruebas y tu pobreza, y sin embargo estás colmado. ¿Colmado de qué? De las fuentes vivas, escondidas en lo más profundo de ti.

Bendícenos, tú, el Dios vivo que, mediante el bautismo, nos has revestido con un nuevo vestido que es Cristo mismo.
Cantos