Mujeres Bíblicas 3

3. Jesús y la mujer cananea: Es escuchada la súplica de la mujer

Jesús responde a las súplicas de "la extranjera" (Mt 15,22-28). He aquí una mujer que sabe lo que quiere y que no se desanima cuando la desafían. Ella cree que Jesús puede curar a su hija y persevera en su demanda.. Jesús alaba su gran fe. Ella conocía de la compasión de Jesús hacia quienes se encuentran en necesidad. Y no tenía vergüenza de exponer la necesidad que tenía de ser curada.

"Una confianza , y como una seguridad fundada sobre un exceso de amor...
Dios os ama demasiado como para dejaros caer..."
La confianza en el poder salvífico de Dios os traerá " Admirables beneficios".
Esta confianza y este apoyo producen en el alma un santo abandono, que no es otra cosa que una caída de si mismo para vaciarse en Dios..." (L 14)


Oración

Señor, nosotros hacemos camino con aquellos que son heridos y que sufren...
Mientras que nosotros hacemos eso, tennos estrechamente unidos a Ti
afín que nuestros corazones estén siempre ardientes de compasión.

Nosotros hacemos camino con nosotros mismos con nuestras propias penas y alegrías.
Podríamos mirarnos con amor, con la convicción de que nosotros también tenemos
necesidad de atención y de cuidado.

Hacemos camino con nuestras familias, comunidades, con los seres queridos, amigos.
Nuestros corazones pueden estar estrechamente unidos en los buenos como en los malos
momentos.
Podríamos sacar la fuerza en nuestro Dios y estar abiertos a las maneras en que Dios nos
llama a estar presentes para los otros.

Caminamos con nuestro mundo, un mundo lleno de dolor y de sufrimiento,
con grandeza y belleza.
todos y todas nosotras somos hijas del universo.
recordemos que lo que somos y lo que hacemos afecta a nuestros hermanos y hermanas
y a la tierra sobre la que caminan.

Caminamos con heridas que todavía tienen que curarse.
Señor, no nos dejes huir de lo que debemos confrontar.
Danos la valentía de abandonar lo que nos impide ser curados.
Dios de Sabiduría, atráenos hacia tiempos (le reflexión para que podamos ver y aceptar las
verdades que nuestras heridas nos ofrecen.

Caminamos en tu presencia, Señor.
Que nuestra mirada interior nos tenga estrechamente unidas a Ti.
Recuérdanos a menudo que todos los lugares y todas las personas forman parte de lo sagrado
porque Tu habitas allí con ellos.
 
Mantra

Shekinah, Shekinah de Dios, Presencia que ha venido, tocado, escuchado y sentido,
morada de Dios.
Shekinah, Shekinah de Dios.
El templo, el templo de Dios es sagrado, y tu, tu eres el templo.

Toma tiempo para la reflexión :

Tomo conciencia de mis sentimientos, ¿cuáles son?, los identifico.
¿Qué es lo que me ha llegado más?
¿Qué hago yo con los tropiezos y las heridas de mi vida? ¿Dónde estaba Dios en todo eso? ¿Me siento tranquila con mis heridas, mis límites?
¿De qué deseo ser curada en estos momentos?
¿Soy agradecida con migo misma? Acoge lo que vaya surgiendo en ti....