Canto
 

 
Salmo

El Señor es mi pastor,
nada me falta :
en verdes praderas
me hace recostar ;
me conduce hacia fuentes tranquilas
y repara mis fuerzas.

Me guía por el sendero justo,
por el honor de su nombre.
Aunque camine por cañadas oscuras,
nada temo, por que tú vas conmigo :
tu vara y tu cayado me sosiegan.

Preparas una mesa ante mí,
enfrente de mis adversarios ;
m unges la cabeza con perfume,
y mi copa rebosa.

Tu bondad y tu misericordia me acompañan
todos los días de mi vida,
y habitaré en la casa del Señor
todos los días de mi vida.
salmo 22

Lectura


San Pablo escribe: Cristo sufrió por vosotros, dejándoos ejemplo para que sigáis sus huellas. El que no cometió pecado, y en cuya boca no se halló engaño; él que, al ser insultado, no respondía con insultos; al padecer, no amenazaba, sino que se ponía en manos de Aquel que juzga con justicia.
1 Pedro 2, 21-23



Jesús dice: «Yo soy el buen pastor. El buen pastor da su vida por las ovejas. Pero el asalariado, que no es pastor, a quien no pertenecen las ovejas, ve venir el lobo, abandona las ovejas y huye, y el lobo hace presa de ellas y las dispersa, porque es asalariado y no le importan nada las ovejas. Yo soy el buen pastor y conozco a mis ovejas y las mías me conocen a mí, como me conoce el Padre y yo conozco a mi Padre y doy mi vida por las ovejas. También tengo otras ovejas, que no son de este redil; también a ésas las tengo que conducir y escucharán mi voz; y habrá un solo rebaño, un solo pastor. Por eso me ama el Padre, porque doy mi vida, para recobrarla de nuevo. Nadie me la quita; yo la doy voluntariamente. Tengo poder para darla y poder para recobrarla de nuevo; esa es la orden que he recibido de mi Padre.»
Juan 10, 11-18

Canto
Silencio
Oración de alabanza


Cristo resucitado, tú estás vivo para siempre, te adoramos.

¡Alabado seas, Señor resucitado!

Tú has descendido a lo más bajo para revelar el amor del Padre a toda criatura humana.

¡Alabado seas, Señor resucitado!

Tú has subido hacia tu Padre y nuestro Padre.

¡Alabado seas, Señor resucitado!

Cristo, como en la tarde de tu resurrección infundes sobre cada uno de nosotros el Espíritu Santo.

¡Alabado seas, Señor resucitado!

Tú nos ofreces ser testigos de tu presencia.

¡Alabado seas, Señor resucitado!

Padrenuestro
Oración


Jesús, Amor de todo amor, tu compasión no tiene límites. Tenemos sed de ti, que nos dices: ¿Por qué tener miedo? No temas, yo estoy aquí.

Cantos