Pasó la última nube,
aún llovía
cuando brillaba el sol
De agua y luz
chorreaban los álamos del río
cuando el dedo de Dios
en el cielo expresó
su promesa hecha arco
dibujada en color.

Alégrate!

Porque es para siempre
la alianza de Dios
Porque es para siempre
su gran fidelidad...
Una paloma blanca
entre el monte y el río
no cesa de volar

Alégrate!

La vida continúa
con su carga de amor
reflejado en una gota de agua
y en un rayo de sol.

Consuelo Ojeda