Abandono mi vida en tus manos,
confío mis días a tu querer,
descanso mi alma en la tuya
porque sé que lo que hagas
con mi vida, con mis días, con mi alma
será bueno
tendrá siempre la firma
de tu amor en la esquina.


Me abandono, me confío
me entrego
porque Tú eres mi Señor
y mi Dueño
y aunque todo lo llevo puesto,
nada es mío, todo es tuyo
y de tu Reino.

Levántame cada mañana
y enciéndeme con tu Palabra,
tenme el corazón siempre dispuesto,
despierto, atento,
vivo, hambriento.
Que mi corazón también es tuyo,
cuídalo, que para
seguirte PARA SIEMPRE
y cada día
es lo único que tengo.

Irene del Río 6.09.08