Nos fijamos globalmente en la figura... Su perfil recuerda a un chopo con sus ramas alzadas... a un gran árbol enraizado junto alas corrientes de agua y que no tiene que temer la sequía... Recuerda también la figura estilizada de un ciprés fijado a las rocas, permaneciendo firme ante la embestida del viento y la tormenta ... .

 Fijamos nuestra mirada en los pies... Son grandes y están desnudos... en contacto con la tierra, sin calzar para percibir mejor sus vibraciones... Descalzos, en señal de respeto ante tina realidad que es santa...

Fijamos nuestra atención en sus piernas... Son fuertes y musculosas... como de alguien que ha caminado mucho por los senderos de este mundo..., como de alguien que no ha echado raíces en ningún lugar..., como de alguien que ha ido y venido, acudiendo donde la vida lo reclamaba...

Su torso está bien vertebrado... Evoca la vida de alguien que sabe bien lo que quiere..., lo que se espera de él... De alguien que ha articulado su existencia sobre una misión recibida...

Su espalda aparece ligeramente encorvada..., consciente de la responsabilidad encomendada, la lleva como una carga a veces pesada... Se sabe elegido para realizar tina misión, que a veces le pesa...

Sus entrañas y su corazón están vacíos..., vacíos de sí mismo para poder albergar en ellas la Palabra que ha recibido..., vaciados para poder llenarse de Dios y dejar espacio a la misión encomendada...

Camina desnudo..., sin arroparse en nada..., sin protegerse con nada..., sin esconderse de nada... Todo lo que le llega de fuera, todo lo que roza su existencia, le toca el corazón...

Su única protección es el bastón del caminante, que lleva en la mano izquierda..., es bordón y apoyo en el camino... Le sostiene cuando tropieza..., le defiende cuando le atacan..., le da seguridad cuando atraviesa caminos oscuros..., le descansa en los repechos...

Su brazo derecho está alzado, en un gesto que parecería amenazante si su mano no estuviera abierta y tendida..., una mano grande, desarmada, blanca... - 10

Su cabeza expresa bien esa misión... Su pelo encrespado y su barba enmarañada nos hablan de alguien que no tiene demasiado tiempo para sí mismo... Sus ojos abiertos miran a lo lejos, intuyendo la tierra nueva..., siempre alerta .., siempre despiertos, buscan sin descanso en esta tierra los signos del Reino... Su nariz afilada y prominente olfatea constantemente el futuro y los vientos del Espíritu... Su boca grande y abierta es un grito sonoro que espabila..., anuncia..., consuela..., denuncia...

PROCLAMACIÓN DE LA PALABRA

El Señor me dirigió la palabra:

 - Antes de formarte en el vientre te escogí, antes de salir del seno materno te consagré y te nombré profeta de los paganos.
Yo repuse:
- ¡Ay, Señor mío! Mira que no sé hablar, que soy un muchacho.
El Señor me contestó:
- No digas que eres un muchacho que a donde yo te envíe, irás; lo que yo te mande, lo dirás. No les tengas miedo, que yo estoy contigo para librarte -oráculo del Señor-.
El Señor extendió la mano, me tocó la boca y me dijo:
- Mira, yo pongo mis palabras en tu boca, hoy te establezco sobre pueblos y reyes, para arrancar y arrasar, destruir y demoler, edificar y plantar.
Luego añadió:
- Y cíñete, en pie, diles lo que yo te mando. No les tengas miedo; que si no, yo te meteré miedo de ellos. Yo te convierto hoy en plaza fuerte, en columna de hierro, en muralla de bronce frente a todo el país.  (Jeremías 1, 4-10-17-19)


INTERIORIZACIÓN

Dejamos resonar en el corazón "te escogí... ", "te consagré... ", “te nombré profeta... ", "yo te establezco sobre pueblos... ", "pongo mis palabras en tu boca... ", "diles lo que yo te mando... "
 
REVISION DE ACTITUDES

Voy contrastando ahora mis actitudes con las expresadas por Gargallo en su escultura:

  •  mis pies         + sus pies desnudos
  •  mis piernas     + sus piernas de caminante
  •  mi torso         + su torso vertebrado
  •  mis apoyos     + su apoyo
  •  mis manos      + su mano abierta y tendida
  •  mi mirada       + su mirada dirigida a la lejos
  •  mi nariz          + su nariz olfateando el soplo del Espíritu
  •  mi boca          + su boca abierta
  •  mi corazón      + su corazón vacío

MIENTRAS TANTO NOS HACES FALTA TÚ

Nos hace falta uno que venga con nosotros, que venga  a nuestro paso, que no se canse. Nos hace falta uno que vaya a la cabeza, y aguante el primer golpe por todos los demás.
Formamos un grupo de muchos hermanos, un grupo de amigos que no se conforma que no se vende, que grita al norte y  al sur al este y al oeste, que el mundo no está nada claro,  que tiene mil parches, remiendos y rotos, y que podría y debería ser de otra manera.

Formamos un grupo de muchos hermanos, innumerables, de todas las tierras, piel morena, roja, amarilla o blanca, que sentimos lo mismo, que luchamos, que esperamos un día más puro que los otros.
 
Y vendrá, ese día vendrá. Y estallará la paz sobre la tierra como un sol de cristal y un nuevo resplandor envolverá las cosas, y nuestras lágrimas serán de alegría y nuestros abrazos serán sinceros como nunca, e inventaremos juntos palabras como amor y justicia, que no serán dudosas. Y los hombres cantarán en los caminos sus canciones al viento sin temor a la mano asesina y solapada. Y el trigo crecerá sobre los restos de las armas destruidas, y nadie verterá la sangre del hermano.
 
El mundo será entonces de las fuentes, del aire, de los pájaros, de las espigas, de los niños que miran al futuro, de los viejos al sol nuevo, que no guarda rencores del pasado.
El mundo será por fin del hombre y el hombre por fin será siempre de Dios.
Mientras tanto nos hace falta uno que venga con nosotros, que no se canse, que conozca el camino, a la cabeza, a nuestro paso. Nos hace falta uno que vaya a la cabeza y  aguante el primer golpe por todos los demás.
Mientras tanto nos haces falta Tú, Señor, amigo, hermano, compañero, padre.
Nos haces falta Tú.