Dame Señor un rostro de Buen Pastor capaz de cargar el peso de la oveja perdida con ilusión de un encuentro incomparable. Tu presencia en el camino de la soledad del pecador alienta la alegría de este encuentro. Abre los ojos de los que están tentados para que descubran la capacidad de tu perdón y tu acogida y ayúdanos a rezar cada día el Padre nuestro con la seguridad de que nuestra súplica: “no nos dejes caer en la tentación” es la realidad de una oración escuchada y avalada por tu palabra que nos dijo “pedid y recibiréis, llamad y se os abrirá, buscad y encontraréis”.

Y ahora, en el fondo de nuestro corazón, con la confianza en ti, que te defines como Buen Pastor, decimos:

“El Señor es mi pastor nada me falta
en verdes praderas me hace repostar
me conduce hacia fuentes tranquilas
y repara mis fuerzas.
Aunque camine por caminos oscuros
nada temo
porque tú vas conmigo,
tu vara y tu cayado me sosiegan”.

Gracias Señor porque eres el Buen Pastor de mi vida. Ayúdame a comunicar esta experiencia a todos los que aún no la conocen. Que tu Espíritu me de acierto para realizar este anuncio.

Gracias Señor.
 
MªJosé González Blanch