Bueno me presento ante la familia Spínola.

Mi nombre es Katherine Ysamar Escalona Peña.

Mi nacionalidad es Venezolana, tengo 20 años.

Paso a contarles algo de mí. Estuve viviendo 18 años con mis padres en Barquisimeto mi tierra natal de Venezuela. Tenía una vida común y corriente como la de cualquier joven, siempre buscaba refugio en otras cosas que realmente no me llenaban de felicidad, pero a pesar de eso no faltaba mi asistencia a la iglesia con mi familia e iba a retiros que me invitaban.

Estudiaba en el colegio Cardenal Marcelo Spínola que está en Barquisimeto a unos minutos de mi casa, hice mi bachillerato, me gradué de Técnico Medio en Contabilidad.

Cuando estaba en 4to año estaba a cargo de la pastoral Hna. Ledys Labrador Adc, ella me invitaba a convivencias retiros y encuentros de jóvenes, en ese mismo curso me invito a una convivencia vocacional, donde fui teniendo una pequeña idea de lo que haría en mi vida.

Mucho tiempo después decidí tener un seguimiento constante con ella, lo que más me gustaba era que no me imponía la vida religiosa, sino que veía mi historia y se interesaba por ella, hasta me invito a una experiencia comunitaria un Agosto del 2010. En esa convivencia quería salir corriendo, pero como tenía seguimiento con la

Hna. Ledys Labrador, supe que Dios se manifestaba de nuevo en mi vida, posteriormente me fui de experiencia con las hermanas por tres meses que después se convirtieron en dos años.

Lo que me empujó a dar este paso era que tenía 18 años era mayor de edad  y que ya podía tener  la capacidad de escoger por mí misma lo que quería, veía a las hermana en el colegio su entrega y dedicación y me llamaba la atención, también veía cómo esa  convivencia comunitaria despertó cosas que no había sentido. No tenía decidido qué haría en ese momento,  ya me había graduado,  pensé que era hora de comenzar un camino que me diera paz y tranquilidad, que realmente me hiciera saber cuál era el sentido de la vida.

Opte por esta vida sin pensarlo, sin darme cuenta de lo que estaba dejando.

Sin imaginar que haría Dios de mí….
Y poco a poco va haciendo su obra.
Mi vida ya no es igual a lo que era dos años atrás.

Dios ya está creando un estilo que sí le está dando sentido a mi vida con dificultades pero a la final me regala un poco de triunfo. De hacerme ver que estoy capacitada para ir mas allá.

Cuando llegué a mi casa lo hablé con mi padre y luego con mi  madre la propuesta era para Septiembre solo faltaban días. Todos los días mi familia se sentaba conmigo y me cuestionaba con sus preguntas, pero ya la decisión estaba tomada.

El 26 de Septiembre decidí dar un paso, un paso que ni me pasaba por la cabeza, pero fue lo que me permitió que valorara todo lo que tenía, simplemente me hizo más humana.

Comencé mi experiencia en la casa de Formación Celia Méndez en Mérida-Venezuela, quedaba a 8 horas de Barquisimeto. Al llegar tuve como maestra de Formación Hna. María Fuentes Segura Adc, quien me estuvo formando por dos años en mi  postulantado. Le doy gracias a Dios que ella junto de la mano con Jesús me dio las herramientas necesarias para seguir adelante, también le doy gracias a Dios por la oportunidad que me dio de vivir con una pequeña parte de la Delegación, una comunidad con la que tuve altos y bajos, pero que supo sembrar en mi grandes valores y fundamentos para formarme como persona. Ellas se merecen mi cariño y respeto: Hna María Luisa Castrillón Adc, Hna María José  Ruiz Adc, Hna Ángeles Romero Adc, Hna María fuentes Segura Adc, Hna Norma Urzcategui  Adc y mi compañera (también postulante) Marbelys Vargas. Solo me queda darles las Gracias por seguir apostando y apoyando para buscar la voluntad de Dios.

¿Saben? Dios me ha cambiado la vida en segundos diría yo, ahora estoy en Ecuador donde hace un año ya tenía tinaja destinada para mí, cuando lo supe me costó mucho asimilarlo  pero llegó el momento y aquí estoy una vez más apostando por el ser que me dio y devolvió la vida…  

Jesús

Tengo tres meses, donde he pasado unos días duro pero también he podido ver que para Dios nada es imposible siempre y cuando tú estés dispuesta.   

No es fácil dejar tu familia tu país tus tradiciones, realmente en los dos primeros meses lo sufrí mucho, pero todo paso cuando me abrí y logre alcanzar ver el regalo que Dios me estaba haciendo, no dejas de extrañar a los tuyos, pero la distancia te ayuda a intensificar el amor que les tienes y a descubrirlos como la base fundamental de mi vida.

Estos tres meses me han ayudado a ver y entender muchas cosas, no solo personales sino también del mundo y de tantas personas necesitadas, no solo tu país es el que sufre o pasa situaciones difíciles, ya se te crea una universalidad dentro de ti y aprendes a sufrir con otros. Y así poco a poco Dios va creando un gran firmamento en mi vida.

Se valió de cosas que quizás me dolieron y me costó aceptar, pero con la gran alegría de ver que de allí fluyen cosas tan hermosas.
Tres meses que han sido duros y fuertes pero ahora tengo algo que no tenía y es Esperanza...

Katherine Escalona.