En el fondo de la mesa haciendo de vértice de toda la composición, un payaso, de un blanco espectral, mira con tristeza a Jesús. Su gesto es inquietante y un tanto ambiguo, pues sugiere varias interpretaciones. Es un varón adulto, su expresión triste y su cara demacrada borran toda connotación de simpatía e inocencia que un payaso tiene. Más bien simboliza al hombre que necesita disfrazarse, maquillarse, para vivir. Es el hombre o la mujer que viven de cara afuera, constantemente preocupados por hacer reír, caer bien, mendigar afecto de los demás. El payaso, en el fondo, es alguien que inventa una personalidad distinta a la suya para provocar la risa en los demás. | Tweet |
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