Fin de semana en Basida

Antes de llegar eran muchas las preguntas que recorrían nuestra cabeza, no sabiamos qué encontraríamos, ni cómo iban o íbamos a reaccionar ante la personificación de esas historias tan duras, las que oyes en los telediarios, tan alejadas de nuestra realidad cotidiana, que se nos iban a presentar durante los siguientes días. Al conocerlos a todos ellos, vimos personas, humanidad, más allá de aquellos testimonios sobrecogedores, que agradecían de una forma conmovedoramente sincera una conversación, una muestra de cariño o la simple compañía.

BASIDA es una gran familia a la que conocimos el pasado fin de semana del 9 al 11 de marzo. Se trata de una asociación de carácter benéfico y asistencial, sin ánimo de lucro, en la que se atiende a un colectivo desfavorecido: enfermos de SIDA, toxicómanos, alcohólicos, expresidiarios, minusválidos físicos y psíquicos... que surgió hace ya 23 años como proyecto de un grupo de jóvenes que pretendían "ser la voz de los sin voz", y que con cosas tan simples como la ayuda desinteresada y la esperanza, hicieron de este proyecto algo tan grande que consigue regalar una nueva vida y un futuro a los que pasan por ella.

Nos llevamos mucho más que las canciones de Raimundo, las risas de Pedro, el cariño de Isabelita, la fuerza de Luisen, los chistes de Leo o la bondad de Roberto. Todo lo que no se da, siempre se pierde, y esta vez, lo que hemos ganado ha sido mucho más que la ayuda que hayamos podido prestar.
"Me siento persona". Eso fue lo que nos dijo Leo cuándo le preguntamos acerca de cómo se sentía en BASIDA. Así queda demostrado una vez más, para quien acaso lo dudara, cómo el amor no guarda rencor, cómo olvida y cómo perdona, cómo es capaz de dar oportunidades, cómo a través de palabras y gestos motiva, inspira, reconforta, alienta, empuja, acaricia. Cómo tiene el poder de reiniciar, de proyectar una vida hasta límites desconocidos.
Efectivamente, nos podrán quitar todos los bienes materiales, sueños adorados, trabajos, alguna dicha prevista y robarnos hasta las alegrías ya dispuestas. Nos podrán apartar de los caminos que creímos más seguros, nos podrán intentar quitar las alas, la paciencia… pero seguiremos teniendo, a pesar de todo, porque eso nadie nos lo puede arrebatar, la esperanza y el amor.
Elena Pascual
2º Bachillerato A