Ya son muchos días…

…pues sí, muchos días que ya no se vive la gran experiencia del voluntariado “Callejeros de la fe”, pues esta realidad del Covid-19 que ha paralizado el mundo entero, también ha llegado aquí a Ecuador, por lo que es necesario la paralización de todas las actividades y aunque esta sea de ayudar a los que están en la calle(actualmente están en lugares de resguardos), es necesario no salir de casa, primero por la seguridad de ellos y segundo por la nuestra y de los que viven en casa, pues todos podemos ser portadores de este virus y el cumplir con la cuarentena no es tanto por MÍ, sino por TI, es decir por el otro…aunque llevamos un mes sin salir en las noches, les voy a contar un poco de esta maravillosa aventura, y lo mejor una aventura que comienza con una gran pregunta…

¿Quién se viene este viernes?

…así se activa el grupo de WhatsApp llamado “Callejeros de la fe” cada semana, y después de esta pregunta ¿Quién se viene este viernes? Empiezan a entrar mensajes como: “ Yo hermana” “Hermanita yo” “Hermana mi hijo” “Hermanita mi amigo y yo” y así muchos más, una especie como de competencia para ver quien llega primero, pero no, no es eso, es sencillamente un derroche de sensibilidad, de humanidad, de cercanía, de solidaridad y deseo profundo de compartir con más de 80 personas que están en algunos lugares de las calles (6 o 7 lugares que se visitan), personas que ya no son desconocidas, pues aunque algunos viernes hay personas nuevas, otras están en el mismo lugar esperando la llegada de este maravilloso grupo.

Todo comienza con esta pregunta y luego le toca a la hermana Fátima la difícil tarea de hacer la lista de los que van a asistir, pues en el carro solo hay posibilidad de ir máximo 14 y la petición de participar es mucho más larga, sin embargo todos tienen oportunidad de vivir esta experiencia. El segundo paso es llegar a la comunidad a las 20:00 para preparar los sandwiches,  en algunas oportunidades ropa u otras donaciones que llegan y así a las 21:00 salir a recorrer las calles. Este recorrido se hace de seguro con muchos miedos, ilusiones, ganas de reencuentro y otros quizás con la certeza de que van a hacer algo grande, que se van a comer el mundo, que van a dar mucho, pero cuando lo viven se dan cuenta que no, que la verdadera realidad es que se han encontrado con Dios, que es mucho más lo que han recibido que lo que pudieron dar, que aunque el corazón esta con muchos sentimientos encontrados, que hay muchas preguntas sin respuestas, muchas realidades difíciles de entender y muchos ¿Por qué?, terminan agradeciendo por la oportunidad de crecer, de valorar lo que son, lo que tienen, de seguir soñando por un mañana diferente e incluso algunos momentos de decirse “eso no lo quiero vivir yo” y plantearse como ayudarlos, como seguir participando cada viernes, como convencer a la hermana de que los lleve de nuevo y no tenga que esperar el siguiente viernes.

A esta aventura también se unen otros grupos que llevan el “agüita caliente”, más comida u otras cosas. A cada persona no solo se le da comida, sino lo mejor y lo que ellos más agradecen, la cercanía, el trato respetuoso, el cariño, el tiempo necesario para escucharle, para hacerles sentir que no están solos, que no todos son indiferentes a la realidad que viven, que hay personas capaces de ponerse en el lugar de ellos y no mirarlos mal, no discriminarlos, no descartarlos, sino recordarles que todos son hermanos y que hay un Dios grande y misericordioso que semana a semana les permite encontrarse, pues esa es una de las acciones de gracias que resuenan constantemente en los momentos de hacer la oración con cada uno de ellos, oración que muchas veces son llevadas por ellos mimos, oraciones de agradecimiento y no de quejas, de buenos deseos y muchas bendiciones para todos, de sueños que quieren dejar de ser solo sueños, de palabras de alientos y buenos consejos.

“Callejeros de la fe” está abierto a todos los que quieran participar de este voluntariado, pues van estudiantes del colegio Cardenal Spínola, profesores, egresados, catequistas de la parroquia San Ignacio de Loyola, hermanas…y así todo el que quiera apuntarse. Así como también participan de forma anónima muchísimas personas, desde el panadero que da panes adicionales hasta el comedor social que aporta los embutidos.

 

 

También es una experiencia que une en una misión y es compartir con tantas personas que día a día están solos en las calles, que pasan años y años en la calle, que más allá de valorar la comida, lo que más valoran es que se les tome en cuenta y se les trate con dignidad, es una experiencia que lleva al encuentro con Dios y desde ese encuentro ser enviado. Es una experiencia que va más allá de una visita cada viernes, porque ya esas personas forman parte de las historias de cada voluntario. Es una experiencia que une en una oración bien sentida por cada rostro concreto, con nombre propio. Experiencia que en medio de temores, incertidumbre, no saber qué hacer te impulsa a llevar a alguno de ellos al hospital e incluso buscarle lugar donde pueda vivir. Experiencia que permite creer y apostar por cada persona que encuentras e incluso ayudarlos a buscar un negocio para poder salir adelante y aun cuando no ha dado buenos resultados, sigues apostando por cada uno.  En definitiva experiencias de experiencias que son para escribir una gran y verdadera novela, donde los protagonistas son esos rostros concretos que viernes a viernes te van cambiando la vida y te hacen mejor persona sin duda alguna…

De seguro que al terminar de leer te dan ganas de poder ayudar, participar e incluso conocer más acerca de este voluntariado y posiblemente la respuestas es que no puedes, pero si puedes, pues hay algo muy importante y necesario y es la oración, esa oración que desde donde estés la puedes hacer en agradecimiento por estos voluntarios que son sensibles ante esta realidad, en petición por tantas personas que están en la calle, por las personas que son indiferentes a esta situación, por las personas que ayudan, para que lo sigan haciendo y también por tantas personas que no respetan y no reconocen la dignidad del ser humano independientemente la condición en la que viven…

Marbelys Vargas, adc

Febrero 2020

 

 

 

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