Primera Profesión como Esclava del Divino Corazón de Domi Farias

Tras la eucaristía, Domi le dedicó a los presentes unas palabras de agradecimiento.

 

El pasado sábado 10 de julio, a las 10 de la mañana (hora local en Quito), tuvo lugar la Primera Profesión como Esclava del Divino Corazón de Domi, un acontecimiento vivido con gran alegría por la Congregación y toda la familia Spínola. Al finalizar la eucaristía dedicaba estas palabras de acción de gracias a los presentes y los que la acompañaban desde lejos:

Hermanos, hoy doy gracias a Dios por lo que ha hecho en mí. Como está escrito en el Magnificat, él derriba a los poderosos y enaltece a los humildes; su nombre es Santo y su misericordia dura por siempre.

El Señor ha mirado mi pequeñez, por eso me siento bienaventurada porque ha hecho maravillas en mi vida, así como en María primera Esclava; en las caídas de lo cotidiano siempre me ha levantado y me ha dado sentido. Él me llamó de muy lejos, de un pueblo pequeño, siendo débil, insegura, … y se hizo fuerte en mí. Así como en San Pablo, Cristo me ha demostrado que basta permanecer en él, en su amor, para seguirle, y solamente tengo que dejarme hacer por su gracia. Porque en mi debilidad, en mi pequeñez e inseguridad se muestra su fuerza.

Les confieso que tengo mucha alegría, pero también miedo. Miedo de no responder al Señor como se debe, miedo de perderle de vista, miedo de no escuchar su voz, pero como dice Fátima, es Cristo quien lo hará en mía. Es decir, solo tengo que dejarme conducir por él. Jesús dijo a sus discípulos: “¿por qué tienen miedo? ¿Acaso no estoy con ustedes?” Estas mismas palabras llevaré en mí corazón: ¿Acaso no está Él conmigo? ¿a quién y a qué he de temer? Él no me dará una carga que yo no puedo llevar, y si me llega, todo con él se hace más ligero. Así que, solamente confío en el Señor y en sus oraciones hermanos.

En este momento aprovecho para agradecer tantas mediaciones que el señor me ha regalado para acompañarme y mostrarme el camino que debo seguir para llegar a él.

Primeramente, está mi familia especialmente mi hermana Felicia a quién agradezco de corazón por todo el cuidado, amor, cariño, sacrificio al criarnos en medio de sus posibilidades carente. 

A mis padrinos gracias, por motivarme para dar los primeros pasos en la vida religiosa.

A continuación, está la Congregación que estuvo siempre presente en mi formación y crecimiento personal y que hoy está representada por hermana Rosario Fernández Superiora General, aquí presente.

Gracias Liliana por la primera acogida cuando entré en el aspirantado, sin saber dónde estaba de pie, gracias por la invitación que me hiciste para participar en la misión, donde empezó y brotó el acontecimiento grande que estamos celebrando hoy.

Muchas Gracias Berta, que estás al otro lado de la pantalla, por estar pendiente en las primeras etapas de formación, por tu humanidad con los más débiles, pequeños, de aquel barrio alto Luena; me has transmitido y enseñado con tus gestos, el amor a los desfavorecidos.

A ti Fátima, gracias por la paciencia que has tenido conmigo, por tu cariño y cercanía, por creer en mí, por reconocer mis cualidades cuando todavía yo no las había descubierto; gracias por hacerme sentir amada incondicionalmente, con nombre propio aún en medio de los conflictos que también hemos tenido. Por ser compañera de camino y amiga en el Señor, por orientarme cuando me torcía; gracias por tu humanidad y por no juzgar mi historia.

Francis, te agradezco por entrar en mi vida y ayudarme a acoger, aceptar, abrazar mis limitaciones y creer en mí misma.

Gracias a todas comunidades que hicieron parte de mi formación en cada etapa porque con ustedes he crecido, tanto en la parte espiritual como en la humana.

A mis paisanas mercedarias que nos acompañan, gracias por toda su ayuda, me han hecho vivir, disfrutar mi profesión como si estuviera en Angola.

A mis amigas que están en el coro y otros que están por allí, gracias por vuestra presencia.

También al padre Benjamín muchas gracias por estar siempre disponible para el servicio que Dios le ha dado y para nosotras.

Gracias padre Juan Carlos por acompañarme en este momento tan importante para mí.

Finalmente, gracias a todas hermanas de la congregación que me hacen sentir parte de esta gran familia a la que el Señor me ha llamado para compartir la misión que dentro de la Iglesia. A todos ustedes aquí presentes (docentes, catequistas, compañeros del noviciado, del voluntariado, movimiento Spínola, a Pablo y Pili que nos han ayudado con los preparativos…)  a todos quienes me acompañáis presencialmente y a quienes lo hacen desde la distancia. Muchas gracias por acompañarme en este día muy importante para mí. Recemos unos para otros y que el Señor nos bendiga.

Domingas Farias.

Podéis recordar la eucaristía y sus palabras en este vídeo: 

Profesión Religiosa Hermana Domingas - Esclavas Sagrado Corazón

Parroquia San Ignacio de Loyola

Publicado por Parroquia San Ignacio De Loyola Solanda en Sábado, 10 de julio de 2021

 

 

 

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