Ayer por la tarde, estando en la Secretaría General, llegó Fátima a trabajar, y me dice después de un ratito, ¡ah, María José, si yo tenía que pedirte un favor!, y le dije, si está en mi mano, cuenta con él. Me dijo, mira, en la web Spínola hay un apartado en el que algunas religiosas han contestado a la pregunta: ¿Por que soy Esclava?. ¿Tu podrías contestarla?

Desde ayer por la tarde me ronda la pregunta y solo me sale una primera e impulsiva contestación, porque el Señor se encarga de que lo sea. El me sigue queriendo Esclava suya, no me ha retirado nunca, su fidelidad. La mía, podré decir que a veces, se ha nublado, no sé si decir que incluso se ha desdibujado, pero El siempre me ha recuperado. Ese sería el principal y único motivo. SU AMOR Y SU FIDELIDAD.
Su Amor. Puedo decir que cuando leo el Ps. 138, 15-16 en el que se dice “Cuando en lo oculto era formado, entretejido en lo profundo de la tierra, tus ojos veían mi ser informe. En tu libro estaban escritos todos mis días, ya planeados antes de llegar el primero”, esa continua atención de su Amor, con la mirada atenta encontrada día a día en la oración ha ido llevando mis días.

Yo soy melliza, y muchas veces pienso, mirando la vida de mi hermana, que fuiste caprichoso al elegirme a mi, porque verdaderamente fué su elección la que me hizo Esclava, para nada mis merecimientos. Esto me hace exclamar muchas veces: ¡Señor que sería de mi sin Ti!.

Las que me conoceis, sabeis que no soy fácil, mi caracter, a veces, no hace fácil la vida de Comunidad, pero sé que hay algo de lo que yo y todas las que me habéis vivido, es que quiero muy de verdad y muy de corazón a todas. Creo que entiendo el amor fraterno como lo viví en mi familia, somos nueve hermanos, mis padres nos ayudaron mucho a saber aceptar y respetarnos siempre, éramos muy distintos, pero muy muy unidos, y siempre nos hemos ayudado incondicionalmente. Creo que lo mismo he vivido y querido siempre tanto en la Comunidad, como en mi Misión apostólica, dónde y cómo me ha tocado vivir. De todas estoy muy agradecida, creo que el Señor se ha valido de mí para que se pudieran encontrar en Él muchas personas, tanto alumnos, profesores, familias y trabajadores. Muchas veces me sorprendo del reguero de personas que se han quedado en mi vida, y yo en la de ellas, gracias a mi vocación de Esclava. Siempre se las devuelvo al Señor rezando por ellas, y ocupándome de hacerme presente cuando me necesitan.

De mi vida me sale porque yo lo digo mucho gracias, ¡¡¡GRACIAS SEÑOR POR TANTO BIEN RECIBIDO!!!, y ¡¡¡SIGO CONTANDO CONTIGO!!!.


Maria José ADC

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