Mis Queridas Hermanas:

Lo primero que me aportan es alegría, entrega, esperan-za, que a pesar de la edad y enfermedad que algunas pa-decen siguen apostando por Jesucristo y por serle Fiel. Entusiasmo y deseo de renunciar porque he encontrado un Tesoro que me da vida.

Me brota también decirles que me aportan sencillez, humildad, acogida y el vivir apasionadas por Jesucristo como nuestro único Amor y a quien le debemos todo por las Gracias que nos concede y por el llamado a la voca-ción.

Espero que esa alegría y esa ilusión de estar unidas a Jesucristo no se apague, al contrario cada día puedan encenderla más haciendo que eso se transmita y haya más personas que lo conozcan y experimenten su Amor.
Como dice San Pablo hagan crecer lo que han recibido.

Les pido que vayan buscando siempre lo que Dios nos pi-de, que le podamos responder como ÉL quiere y vivamos de los detalles que la vida nos ofrece poniendo cada día color, alegría, entusiasmo a lo que Dios nos tiene prepa-rado desde donde estamos llamadas y desde lo que nos corresponde hacer. Como decía Nuestra Madre Celia: Quiero que mis hijas sean extraordinarias en lo ordina-rio.
 
Antes de terminar quiero expresarle mis agradecimien-tos a cada una de ustedes por su oración, por caminar conmigo en esta etapa en la que como ustedes deseo ser plena y Feliz, por tener la oportunidad de compartir y ser parte de la Gran Familia Esclavas del Divino Cora-zón.

Unidas en la oración.

Un abrazo fuerte.
Susana