Impresionante la colaboración del profesorado, la motivación de los alumnos, la creatividad de nuestras hermanas…

Este año, además de las actividades de clase, la misa campal, el pregón (abajo explico), tanto la escuela como el colegio desarrolló un programa bien completito de teatros, deportes, festival de canción… en el que toda la comunidad nos hemos implicado (preparando catequesis, juegos…) y con lo que nos hemos sentido unidas y hemos disfrutado. Pero lo que quiero destacar es el papel de los profesores. Junto con nuestras hermanas Victoria y Lorena, con sus trajes típicos todos, después de estar una semana ensayando, nos deleitaron con un baile de la tierra que causó impresión entre los alumnos. Es de admirar cómo en muy poco tiempo se puede organizar una fiesta de calidad, creativa, alegre, motivada. Si es así es porque nuestras hermanas se han preocupado a lo largo del tiempo de que los profesores se identifiquen y lo sientan suyo y estos han respondido “con creces”.

De rebote un buen rico encebollado…

En la comunidad una oración compartida en profundidad y una merienda-cena con múltiples detalles (de nuestras hermanas latinas y filinas).