A la vuelta de las navidades nos tomamos el pulso comunitariamente. Fue un reflexionar con hondura en el que disfrutamos al ver cómo el Señor nos habla y se repite… En el Objetivo General del curso, cuando nos preguntábamos qué quería de nosotras, salió la necesidad de ser significativas, proféticas y de cuidar mucho la calidad de nuestras relaciones. Ahora nos volvemos a preguntar y sale: necesitamos personas de avanzadilla y buenos samaritanos… Curiosa coincidencia… parece que el Señor tiene claro por dónde llevarnos y ¡nosotras le queremos secundar!.

En esa estamos, buscando la huella de Dios en todo lo que vamos viviendo, queriendo alabarle y servirle con nuestra vida, descubrirle en todo, explicitar más nuestra experiencia de su amor, hablar más de sus “cosas”, acogiendo, dialogando, perdonando, arriesgando…