Porque lo fui descubriendo poco a poco, siempre sentí sensibilidad y curiosidad por las cosas de Dios. Mi abuela me llevaba a rezar desde pequeña  por las casas, o lo hacíamos con mis hermanas el rezo del rosario, ver una Religiosa me alegraba y atraía a que un día yo sería así.  Al principio no me creía nadie, ni yo me lo imaginaba, pero ese deseo fue creciendo  cuando nos cambiamos de casa ya que pude asistir a misa con más frecuencia; participaba leyendo las lecturas, grupos de niños que se preparaban para hacer la primera comunión. Fui descubriendo que las cosas de Dios llenaban más mi vida de paz, alegría y daba sentido a todo lo que vivía, encontraba un lugar donde podía ser yo misma y me sentía feliz. Cuando tuve la oportunidad de ponerle nombre a lo que estaba viviendo por dentro mío no pude creer que Dios me estaba llamando, sentí muchas veces que no era capaz, que no iba a poder, o que no serviría para lo que me estaba pidiendo, en ese momento me vinieron todas las dudas y miedos posibles porque fui compartiendo lo que pensaba hacer con mi vida. Dejé de ver a la hermana que me estuvo acompañando en ese tiempo, pero eso no pudo ser por mucho tiempo porque lo que sentía por dentro era más fuerte que todo eso y me atreví a romper con esquemas y pensamientos  ajenos lanzándome a la aventura de responder a lo que Dios me estaba pidiendo, seguirle. No fue fácil pero soy tan feliz que si lo volviera a vivir no lo dudaría. Ahora al recordar todo lo que pasé desde que me sentí llamada me sale agradecer con todo el corazón por lo que hizo, hace y hará en mí, porque obra desde lo pequeño y en lo pequeño, de eso no cabe la menor duda en mí. A su lado me siento pequeña y segura y como dice San Pablo a Timoteo: no me siento fracasada porque se en quien he puesto mi confianza.

Al escribir y contar lo que fue un poco mi vocación, lo hago pensando en aquellas personas que como yo sienten que su vida tiene sentido al lado del Señor, entregándose a los demás. Anímense porque es una vida que llena, fortalece y se recibe mucho más de lo que se da y lo más grande que he descubierto que Dios obra en ti como un canal para llegar a otros que no lo han descubierto.