Hola a todos/as.

Lo primero que me sale  al escribir mi despedida por estas hermosas tierras es, la palabra AGRADECIMIENTO con todo el corazón por todo lo vivido aquí, tanto las alegrías, tristezas,  y despedidas, etc. que me acercaron a Dios y me fueron haciendo más humana, sensible a las personas.

Vuelvo con el corazón más grande por todo lo que llevo dentro, nombres, situaciones, recuerdos, a pesar de que no es fácil dejar todo esto, vuelvo contenta porque  sé que lo que vivido ha dejado en mi huellas. 

Ecuador ha significado para mí un paso en el que Dios se hizo presente en mi vida, a través de la cordialidad, alegría y fe de la gente sencilla por las cuales me sentí acogida.

Confío en que  Dios hizo posible vivir en la diversidad, cuando ÉL es la unidad y nuestro centro.

También agradezco a cada una de mis hermanas, tanto de la delegación del Ecuador, como con las que viví e hice el noviciado, a pesar de las distancias en las que vamos a vivir ahora, estaremos unidas en el corazón de Jesús.

Susana