Canto: Espíritu abre una grieta…“En seguida Jesús hizo a sus discípulos entrar en la barca e ir delante de él a la otra ribera, entre tanto que él despedía a la multitud.
Despedida la multitud, subió al monte a orar aparte; y cuando llegó la noche, estaba allí solo.
Y ya la barca estaba en medio del mar, azotada por las olas; porque el viento era contrario.
Mas a la cuarta vigilia de la noche, Jesús vino a ellos andando sobre el mar.
Y los discípulos, viéndole andar sobre el mar, se turbaron, y no lo reconocieron, diciendo: ¡Un fantasma! Y dieron voces de miedo.
Pero en seguida Jesús les habló, diciendo: ¡Tened ánimo; yo soy, no temáis!
Entonces le respondió Pedro, y dijo: Señor, si eres tú, manda que yo vaya a ti sobre las aguas.
Y él dijo: Ven. Y descendiendo Pedro de la barca, andaba sobre las aguas para ir a Jesús.
Pero al ver el fuerte viento, tuvo miedo; y comenzando a hundirse, dio voces, diciendo: ¡Señor, sálvame!
Al momento Jesús, extendiendo la mano, lo agarró, y le dijo: ¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste?
Y cuando ellos subieron en la barca, se calmó el viento.” (Mt 14, 24-34)
“Tú Señor, eres mi luz y mi salvación; ¿a quién temeré?
Tú, Señor, eres la defensa de mi vida, ¿quién me hará temblar?” (Sal 27,2)
“Tú Señor eres mi guardián, tú eres mi sombra, Estás a mi derecha,
Tú me guardas de todo de mal Y salvas mi vida…” (Sal 121,5-6)
“Tú estás conmigo, Dios y salvador mío.
Estoy seguro y sin miedo Porque tú eres mi fuerza y mi canción” (Is 12,2)
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