Al atardecer de aquel día, el primero de la semana, estando cerradas, por miedo a los judíos, las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: ’La paz con vosotros’. Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Los discípulos se alegraron de ver al Señor. Jesús les dijo otra vez: ‘La paz con vosotros’. Como el Padre me envió, también yo os envío. Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: ‘Recibid el Espíritu Santo. A quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos’. (Jn.20, 19-23)
Si tuviera que darte una razón de vida
abriría el cielo y partiríamos solos
a probar el nuevo vuelo que ha de nacer en ti,
a robarle un poco de su altura al Sol.
Si tuviera que darte una razón de vida
llenaría de exposiciones los huecos del alma
y de sueños y cariños
llenaría las paredes,
y es que en este pobre sitio tan pequeño
tan pequeño,
cabe tanto,
cabe tanto...
Es hora de vivir y transformar.
Es hora de abrazar y dar aliento.
Es hora de aceptar
que tienes un por qué
para abrazar,
para soñar,
para empezar con fuerza
este día.
Si tuviera que darte una razón de lucha
pediría a tus ojos que se abrieran.
No hace falta mirar lejos
para ver las soledades
para ver que hay más de un hombre
que hoy te espera.
Si tuviera que darte una razón de lucha
pediría a tu corazón tan sólo un latido
donde puedas sentir el dolor
de quien hoy verá su muerte,
de quien hoy no comerá como otras veces,
como otras veces,
tantas veces,
tantas veces...
Es hora de luchar y de arriesgar.
Es hora de acercar justicia a otros.
Es hora de aceptar
que tienes un por qué
para abrazar...
Quiero sembrar una flor
en un desierto de arenas.
Quiero poner esperanzas
donde sólo existan penas.
Quiero encender una luz
donde haya oscuridad.
Quiero llevar alegría
donde todo es soledad.
Para todos los seguidores de Feli tendréis que esperar hasta octubre para su vuelta, pues ha decidido tomarse unas vacaciones. Mientras tanto podréis releer todos los regalos que nos ha ido dejando a lo largo del año. Además deciros que los jueves adelantaremos nuestros día de rezar con poemas y los viernes ya colgaremos las pláticas de Marcelo.
Os dejamos con un poema de Consuelo Ojeda, quizá a algunos os sorprenda y podáis cantarlo con la música que creo Marina Camacho en el Musical Es ÉL.
Luz, quiero luz.
Quiero el alba y el día.
Quiero las flores frescas
cargadas de rocío.
Quiero la primavera
con sus retoños nuevos.
QUIERO LA VIDA.
Quiero los horizontes
interminables,
Quiero las altas cumbres
de la alta sierra.
Quiero el mar infinito
amplio y abierto.
QUIERO LA VIDA.
Quiero el gozo profundo
que existe dentro.
Quiero la ilusión honda
de quien espera.
Quiero empezar de nuevo
todos los días.
QUIERO LA VIDA.
Quiero amar sin fronteras,
amar a todos.
Quiero llamar hermanos
a cuantos veo.
Quiero tener las manos
abiertas siempre
y aprovechar al máximo
todo lo bueno,
todas las luces,
todos los dones,
TODA LA VIDA.
Quiero la libertad,
la libertad en plenitud.
Rompe tú mis cadenas…
Un pájaro enjaulado soy yo
ábreme la puerta.
Quiero volar, volar,
llegar muy lejos.
Pues me hiciste, Señor, interminable
libérame,
libérame tú.
No me hablen de ocaso,
porque mis ansias son amaneceres.
No me hablen de abismos,
porque tiendo a mirar hacia las cimas.
¬No me hablen de sombras
cuando busco luz.
No me pidan ni quieran que yo actúe'
con estrecheces y angustias.
Ya entiendo otro lenguaje
desde aquel día en que empezaste tú
a hablarme por amor
de lo que es el amor.
Tú que eres libre,
rompe al fin mis cadenas.
Libérame,
Impúlsame a volar.
Abre la puerta que me aísla en mi casa,
y haz que salga de mí.
Y en mi camino cerca te sentiré.
Libérame
Libérame tú.
Consuelo Ojeda
Quiero ir a la montaña
y a lo infinito mirar.
Pero es que también quisiera
verte a su cima llegar.
Quiero subir en la barca
y lanzarme a navegar.
Pero es que también quisiera
que te hicieras a la mar.
Quiero beber en la fuente
del más limpio manantial.
Pero es que también quisiera
ver tu sed allí saciar.
Quiero expresar la alegría
de la vida en un cantar.
Pero es que también quisiera
verte vivir y soñar.
Consuelo Ojeda
¿Qué quieres que te haga?"(Mc). Eran tantas cosas las que podía pedir, una limosna, un cobijo, una ayuda familiar, un consuelo. Pero El ciego le respondió: "Rabboni, que vea". Pide lo que sólo se puede pedir desde la fe, pide lo imposible, pide la vista. "Entonces Jesús le dijo: Anda, tu fe te ha salvado. Y al instante recobró la vista, y le seguía por el camino"(Mc).

¿Dónde tengo puesta mi mirada? ¿Qué cosas veo? ¿ Qué me pasa desapercibido?
Petición: "Señor, que vea"
Por aquellos días aparece Juan el Bautista, proclamando en el desierto de Judea: «Convertíos porque ha llegado el Reino de los Cielos.» Este es aquél de quien habla el profeta Isaías cuando dice: “Voz del que grita en el desierto: Preparad el camino del Señor, enderezad sus sendas.”Tenía Juan su vestido hecho de pelos de camello, con un cinturón de cuero a sus lomos, y su comida eran langostas y miel silvestre. Acudía entonces a él Jerusalén, toda Judea y toda la región del Jordán, y eran bautizados por él en el río Jordán, confesando sus pecados. Pero viendo él venir muchos fariseos y saduceos al bautismo, les dijo: «Raza de víboras, ¿quién os ha enseñado a huir de la ira inminente? Dad, pues, fruto digno de conversión, y no creáis que basta con decir en vuestro interior: "Tenemos por padre a Abraham"; porque os digo que puede Dios de estas piedras dar hijos a Abraham. Ya está el hacha puesta a la raíz de los árboles; y todo árbol que no dé buen fruto será cortado y arrojado al fuego. Yo os bautizo en agua para conversión; pero aquel que viene detrás de mí es más fuerte que yo, y no soy digno de llevarle las sandalias. El os bautizará en Espíritu Santo y fuego. En su mano tiene el bieldo y va a limpiar su era: recogerá su trigo en el granero, pero la paja la quemará con fuego que no se apaga.»
(Mt. 3, 1-12)
Por el sendero del bosque
va caminando un pastor,
delante van las ovejas,
las ovejas de su amor.
No sabe que me recuerda
su camino y su labor
a Jesús cuando decía
que él era El Buen Pastor.
Por la costa va una barca
y en la barca un pescador,
lleva en sus manos las redes,
remendadas con primor.
No sabe que me recuerda
los pasajes del Señor.
Me recuerda Tiberiades,
la barca y el pescador.
Por tierra recién arada
va pisando el sembrador
va esparciendo la semilla
que más tarde será flor
No sabe que me recuerda
la enseñanza del Señor,
una semilla en silencio
germinando por amor.
Consuelo Ojeda
Déjame volver a Ti,
una vez más después de cientos, miles,
como he vuelto.
Déjame, ábreme tus brazos,
hazme un sitio
en tu hogar, en tu lecho.
Vengo casi agachada,
escondida, sucia,
descosida,
pero transparente de mi pecado
y de mi desamor,
viéndoseme desde lejos
ese olvido de Ti,
que también me trae a Ti
obsesionado,
sin remedio.
Mírame, o mejor,
ámame como otras veces
sin reparar en este aspecto
humano y deshumano,
sediento, muy sediento,
...
En esta noche desapercibida
para el mundo entero,
quiero volver a Ti,
traigo miedos y deseos,
vergüenzas y misterios,
tráigome a mí misma,
a pedazos,
a retazos
...
Sea como sea,
sé que no te importa,
Tú de mí lo sabes todo, Señor,
A TI VUELVO,
una vez más, de nuevo.
No quieras forzar las cosas.
Haz tan sólo aquellas cosas
que te impulsa el amor.
No quieras cambiar la ruta
que en el aire traza el viento;
ya madurará la fruta
cuando llegue su momento;
ya se encargará la brisa
de abrir el capullo en flor.
Pide sólo más amor,
esfuérzate por amar,
que no vale acumular
las cosas y los cuidados.
Pide sólo más amor,
que todo a su alrededor
cambia de luz y color
para los enamorados.
PIDE SOLO MAS AMOR.
Consuelo Ojeda
Nunca pregunté tu origen,
Peregrino.
Lo que de ti me interesa
es que vas por el camino
hacia adelante
con un corazón amante
que suena un alto destino.
La pobreza de tu traje,
tu vida simple y frugal,
tu carencia de equipaje,
y tu idea fija, muy fija,
en tu ideal.
Nada te turba ni inquieta,
nada tienes que perder,
caminar hacia la meta
es tu quehacer.
Caminar...
No es que me asombre
no saber
ni tu historia ni tu nombre.
Me asombra que seas constante
en tu anhelo divino.
Siempre, siempre hacia adelante,
caminante,
PEREGRINO
Alabad, siervos del Señor,
alabad el nombre del Señor.
Bendito sea el nombre del Señor,
ahora y por siempre :
de la salida del sol hasta su ocaso,
alabado sea el nombre del Señor.
El Señor se eleva sobre todos los pueblo,
su gloria sobre los cielos.
¿Quién como el Señor, Dios nuestro,
que se eleva en su trono
y se abaja para mirar
al cielo y a la tierra ?
Levanta del polvo al desvalido,
alza de la basura al pobre,
para sentarlo con los príncipes,
los príncipes de su pueblo ;
a la estéril le da un puesto en la casa,
como madre feliz de hijos.
Al llegar el día de Pentecostés, estaban los discípulos reunidos en un mismo lugar. De repente vino del cielo un ruido como el de una ráfaga de viento impetuoso, que llenó toda la casa en la que se encontraban. Se les aparecieron unas lenguas como de fuego que se repartieron y se posaron sobre cada uno de ellos; quedaron todos llenos del Espíritu Santo y se pusieron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les concedía expresarse. Había en Jerusalén hombres piadosos que allí residían, venidos de todas las naciones que hay bajo el cielo. Al producirse aquel ruido la gente se congregó y se llenó de estupor al oírles hablar cada uno en su propia lengua. (...) Entonces Pedro, presentándose con los Once, levantó su voz y dijo: «Judíos y habitantes todos de Jerusalén: Que os quede esto bien claro y prestad atención a mis palabras: No están éstos borrachos, como vosotros suponéis, pues es la hora tercia del día, sino que es lo que dijo el profeta: Sucederá en los últimos días, dice Dios: Derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros jóvenes verán visiones y vuestros ancianos soñarán sueños. (...) Y todo el que invoque el nombre del Señor se salvará.»
Jesús dice: «Si me amáis, guardaréis mis mandamientos; y yo pediré al Padre y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre, el Espíritu de la verdad, a quien el mundo no puede recibir, porque no le ve ni le conoce. Pero vosotros le conoceréis, porque mora con vosotros. No os dejaré huérfanos: volveré a vosotros. Dentro de poco el mundo ya no me verá, pero vosotros sí me veréis, porque yo vivo y también vosotros viviréis. Aquel día comprenderéis que yo estoy en mi Padre y vosotros en mí y yo en vosotros.»
Ven, Espíritu Santo, haz que surja del cielo el esplendor de tu amor.
Ven, Padre de los pobres; ven, Espíritu generoso; ven, Luz de los corazones.
Tú, el perfecto Consolador, haces que en nuestra alma habite la paz: Ven, Espíritu Santo.
Tú, maravilloso frescor, en la pena, tú eres el descanso, en la prueba, la fuerza: Ven, Espíritu Santo.
Luz bondadosa, penetra la intimidad de nuestro corazón; ven, Espíritu Santo.
Ablanda nuestra rigidez, enciende nuestra tibieza; ven, Espíritu Santo.
Abreva nuestra sequedad, cura nuestra herida; ven, Espíritu Santo.
Danos la alegría que permanece; ven, Espíritu Santo, haz que brote del cielo el resplandor de tu amor.
Espíritu Santo, en cualquier situación, quisiéramos acogerte con gran sencillez. Es ante todo con la inteligencia del corazón como podemos penetrar el misterio de tu vida dentro de nosotros.
Que el fuego del amor de Cristo nos habite, ese amor con el que nos amó primero.
Canto
Salmo
Alabad, siervos del Señor,
alabad el nombre del Señor.
Bendito sea el nombre del Señor,
ahora y por siempre :
de la salida del sol hasta su ocaso,
alabado sea el nombre del Señor.
El Señor se eleva sobre todos los pueblo,
su gloria sobre los cielos.
¿Quién como el Señor, Dios nuestro,
que se eleva en su trono
y se abaja para mirar
al cielo y a la tierra ?
Levanta del polvo al desvalido,
alza de la basura al pobre,
para sentarlo con los príncipes,
los príncipes de su pueblo ;
a la estéril le da un puesto en la casa,
como madre feliz de hijos.
salmo 112
Lectura
Al llegar el día de Pentecostés, estaban los discípulos reunidos en un mismo lugar. De repente vino del cielo un ruido como el de una ráfaga de viento impetuoso, que llenó toda la casa en la que se encontraban. Se les aparecieron unas lenguas como de fuego que se repartieron y se posaron sobre cada uno de ellos; quedaron todos llenos del Espíritu Santo y se pusieron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les concedía expresarse. Había en Jerusalén hombres piadosos que allí residían, venidos de todas las naciones que hay bajo el cielo. Al producirse aquel ruido la gente se congregó y se llenó de estupor al oírles hablar cada uno en su propia lengua. (…) Entonces Pedro, presentándose con los Once, levantó su voz y dijo: «Judíos y habitantes todos de Jerusalén: Que os quede esto bien claro y prestad atención a mis palabras: No están éstos borrachos, como vosotros suponéis, pues es la hora tercia del día, sino que es lo que dijo el profeta: Sucederá en los últimos días, dice Dios: Derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros jóvenes verán visiones y vuestros ancianos soñarán sueños. (…) Y todo el que invoque el nombre del Señor se salvará.»
Hechos de los apóstoles 2, 1-6, 14-17, 21
Jesús dice: «Si me amáis, guardaréis mis mandamientos; y yo pediré al Padre y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre, el Espíritu de la verdad, a quien el mundo no puede recibir, porque no le ve ni le conoce. Pero vosotros le conoceréis, porque mora con vosotros. No os dejaré huérfanos: volveré a vosotros. Dentro de poco el mundo ya no me verá, pero vosotros sí me veréis, porque yo vivo y también vosotros viviréis. Aquel día comprenderéis que yo estoy en mi Padre y vosotros en mí y yo en vosotros.»
Juan 14, 15-20
Canto
Silencio
Oración de Intercesión
Ven, Espíritu Santo, haz que surja del cielo el esplendor de tu amor.
Ven, Padre de los pobres; ven, Espíritu generoso; ven, Luz de los corazones.
Tú, el perfecto Consolador, haces que en nuestra alma habite la paz: Ven, Espíritu Santo.
Tú, maravilloso frescor, en la pena, tú eres el descanso, en la prueba, la fuerza: Ven, Espíritu Santo.
Luz bondadosa, penetra la intimidad de nuestro corazón; ven, Espíritu Santo.
Ablanda nuestra rigidez, enciende nuestra tibieza; ven, Espíritu Santo.
Abreva nuestra sequedad, cura nuestra herida; ven, Espíritu Santo.
Danos la alegría que permanece; ven, Espíritu Santo, haz que brote del cielo el resplandor de tu amor.
Padrenuestro
Oración
Espíritu Santo, en cualquier situación, quisiéramos acogerte con gran sencillez. Es ante todo con la inteligencia del corazón como podemos penetrar el misterio de tu vida dentro de nosotros.
o
Que el fuego del amor de Cristo nos habite, ese amor con el que nos amó primero.
Cantos
Pasó la última nube,
aún llovía
cuando brillaba el sol
De agua y luz
chorreaban los álamos del río
cuando el dedo de Dios
en el cielo expresó
su promesa hecha arco
dibujada en color.
Alégrate!
Porque es para siempre
la alianza de Dios
Porque es para siempre
su gran fidelidad...
Una paloma blanca
entre el monte y el río
no cesa de volar
Alégrate!
La vida continúa
con su carga de amor
reflejado en una gota de agua
y en un rayo de sol.
Consuelo Ojeda
Canto
Salmo
Aclama al Señor, tierra entera,
servid al Señor con alegría,
entrad en su presencia con vítores.
Sabed que el Señor es Dios :
que él nos hizo y somos suyos,
su pueblo y ovejas de su rebaño.
Entrad por sus puertas con acción de gracias,
por sus atrios con himnos,
dándole gracias y bendiciendo su nombre :
« El Señor es bueno,
su misericordia es eterna,
su fidelidad por todas las edades. »
salmo 99
Lectura
Antes de pasar de este mundo al Padre, Jesús rezaba así: «No te ruego sólo por estos, sino también por aquellos que, por medio de su palabra, creerán en mí, para que todos sean uno. Como tú, Padre en mí y yo en ti, que ellos también sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado. Yo les he dado la gloria que tú me diste, para que sean uno como nosotros somos uno: yo en ellos y tú en mí, para que sean perfectamente uno, y el mundo conozca que tú me has amado a mí. Padre, los que tú me has dado, quiero que donde yo esté estén también conmigo, para que contemplen mi gloria, la que me has dado, porque me has amado antes de la creación del mundo. Padre justo, el mundo no te ha conocido, pero yo te he conocido y éstos han conocido que tú me has enviado. Yo les he dado a conocer tu Nombre y se lo seguiré dando a conocer, para que el amor con que tú me has amado esté en ellos y yo en ellos.»
Juan 17, 20-26
Canto
Silencio
Oración de Intercesión
Señor Jesús, después de haber dado tu vida en la cruz, tú has entrado en la gloria del Padre. Haz que toda la humanidad participe en tu vida de Resucitado.
Por medio de ti, Jesús, Dios ha hecho con nosotros una alianza nueva. Tú estás con nosotros todos los días hasta el final de los tiempos.
Jesús, tú apareciste a tus discípulos después de tu pasión. Con tu presencia en medio de nosotros, consolídanos en nuestra fe.
Jesús, tú has prometido el Espíritu Santo a los apóstoles. Que el Espíritu Consolador renueve nuestra fidelidad hacia ti.
Jesús, tú has enviado a los apóstoles a anunciar la Buena Noticia hasta los confines de la tierra. Que el Espíritu Santo nos haga testigos de tu amor.
Padrenuestro
Oración
Señor Cristo, aún teniendo una fe que trasportara montañas, sin amor ¿qué seríamos? Tú, tú nos amas. Sin tu Espíritu que habita en nuestros corazones, ¿qué seríamos? Tú, tú nos amas. Tomándolo todo sobre tí, nos abres un camino hacia la fe, esa confianza en Dios, él que no quiere ni el sufrimiento ni la aflicción humana. Espíritu de Cristo, Espíritu de compasión, Espíritu de la alabanza, tu amor por cada uno de nosotros nunca desaparecerá.
Cantos
Canto
Salmo
Aclama al Señor, tierra entera,
servid al Señor con alegría,
entrad en su presencia con vítores.
Sabed que el Señor es Dios :
que él nos hizo y somos suyos,
su pueblo y ovejas de su rebaño.
Entrad por sus puertas con acción de gracias,
por sus atrios con himnos,
dándole gracias y bendiciendo su nombre :
« El Señor es bueno,
su misericordia es eterna,
su fidelidad por todas las edades. »
salmo 99
Lectura
Después de su pasión, Jesús se presentó ante los discípulos dándoles muchas pruebas de que vivía y hablándoles acerca de lo referente al Reino de Dios. (…) Los que estaban reunidos le preguntaron: «Señor, ¿es en este momento cuando vas a restablecer el Reino de Israel?» El les contestó: «A vosotros no os toca conocer el tiempo y el momento que ha fijado el Padre con su autoridad, sino que recibiréis la fuerza del Espíritu Santo, que vendrá sobre vosotros, y seréis mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaría, y hasta los confines de la tierra.» Y dicho esto, fue levantado en presencia de ellos, y una nube le ocultó a sus ojos.
Hechos de los apóstoles 1, 3b,6-9
Antes de pasar de este mundo al Padre, Jesús rezaba así: «No te ruego sólo por estos, sino también por aquellos que, por medio de su palabra, creerán en mí, para que todos sean uno. Como tú, Padre en mí y yo en ti, que ellos también sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado. Yo les he dado la gloria que tú me diste, para que sean uno como nosotros somos uno: yo en ellos y tú en mí, para que sean perfectamente uno, y el mundo conozca que tú me has amado a mí. Padre, los que tú me has dado, quiero que donde yo esté estén también conmigo, para que contemplen mi gloria, la que me has dado, porque me has amado antes de la creación del mundo. Padre justo, el mundo no te ha conocido, pero yo te he conocido y éstos han conocido que tú me has enviado. Yo les he dado a conocer tu Nombre y se lo seguiré dando a conocer, para que el amor con que tú me has amado esté en ellos y yo en ellos.»
Juan 17, 20-26
Canto
Silencio
Oración de Intercesión
Señor Jesús, después de haber dado tu vida en la cruz, tú has entrado en la gloria del Padre. Haz que toda la humanidad participe en tu vida de Resucitado.
Por medio de ti, Jesús, Dios ha hecho con nosotros una alianza nueva. Tú estás con nosotros todos los días hasta el final de los tiempos.
Jesús, tú apareciste a tus discípulos después de tu pasión. Con tu presencia en medio de nosotros, consolídanos en nuestra fe.
Jesús, tú has prometido el Espíritu Santo a los apóstoles. Que el Espíritu Consolador renueve nuestra fidelidad hacia ti.
Jesús, tú has enviado a los apóstoles a anunciar la Buena Noticia hasta los confines de la tierra. Que el Espíritu Santo nos haga testigos de tu amor.
Padrenuestro
Oración
Señor Cristo, aún teniendo una fe que trasportara montañas, sin amor ¿qué seríamos? Tú, tú nos amas. Sin tu Espíritu que habita en nuestros corazones, ¿qué seríamos? Tú, tú nos amas. Tomándolo todo sobre tí, nos abres un camino hacia la fe, esa confianza en Dios, él que no quiere ni el sufrimiento ni la aflicción humana. Espíritu de Cristo, Espíritu de compasión, Espíritu de la alabanza, tu amor por cada uno de nosotros nunca desaparecerá.
Cantos
Canto
Salmo
Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti ;
yo digo al Señor : « Tú eres mi bien. »
El Señor es el lote de mi heredad y mi copa ;
mi suerte está en tu mano :
me ha tocado un lote hermoso,
me encanta mi heredad.
Bendeciré al Señor, que me aconseja,
hasta de noche me instruye internamente.
Tengo siempre presente al Señor,
con él a mi derecha no vacilaré.
Por eso se me alegra el corazón,
se gozan mis entrañas,
y mi carne descansa serena.
Porque no me entregarás a la muerte,
ni dejarás a tu fiel conocer la corrupción.
Me enseñarás el sendero de la vida,
me saciarás de gozo en tu presencia,
de alegría perpetua a tu derecha.
del salmo 15
Lectura
Jesús dice: «No se turbe vuestro corazón. Creéis en Dios; creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas mansiones; si no, os lo habría dicho; porque voy a prepararos un lugar. Y cuando haya ido y os haya preparado un lugar, volveré y os tomaré conmigo, para que donde esté yo estéis también vosotros. Y adonde yo voy sabéis el camino.» Le dice Tomás: «Señor, no sabemos a dónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?» Le dice Jesús: «Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie viene al Padre sino por mí.»
Juan 14, 1-6
Canto
Silencio
Oración de Intercesión
Cristo, tú has infundido sobre tus discípulos el Espíritu Santo recibido del Padre: condúcenos con ese mismo Espíritu.
Cristo, tú nos envías a anunciar tu perdón: revela tu amor a cada ser humano.
Cristo, tú has prometido que el Espíritu nos enseñaría todas las cosas: ilumina nuestra fe.
Cristo, tú has prometido el Espíritu de paz: renueva la tierra con tu paz.
Cristo, tú has prometido enviar el Espíritu de verdad: haz que conozcamos tu amor que supera todo conocimiento.
Cristo, tu Espíritu llena el universo: él habita en cada uno de nosotros.
Padrenuestro
Oración
Salvador de toda vida, al seguirte elegimos amar, en ningún caso endurecer nuestro corazón. Tú quieres para nosotros una alegría de Evangelio, y cuando las profundidades son invadidas por una niebla, un camino permanece abierto, el de la serena confianza.
Cantos
Canto
Salmo
El Señor es mi pastor,
nada me falta :
en verdes praderas
me hace recostar ;
me conduce hacia fuentes tranquilas
y repara mis fuerzas.
Me guía por el sendero justo,
por el honor de su nombre.
Aunque camine por cañadas oscuras,
nada temo, por que tú vas conmigo :
tu vara y tu cayado me sosiegan.
Preparas una mesa ante mí,
enfrente de mis adversarios ;
m unges la cabeza con perfume,
y mi copa rebosa.
Tu bondad y tu misericordia me acompañan
todos los días de mi vida,
y habitaré en la casa del Señor
todos los días de mi vida.
salmo 22
Lectura
Jesús dice: «Yo soy el buen pastor. El buen pastor da su vida por las ovejas. Pero el asalariado, que no es pastor, a quien no pertenecen las ovejas, ve venir el lobo, abandona las ovejas y huye, y el lobo hace presa de ellas y las dispersa, porque es asalariado y no le importan nada las ovejas. Yo soy el buen pastor y conozco a mis ovejas y las mías me conocen a mí, como me conoce el Padre y yo conozco a mi Padre y doy mi vida por las ovejas. También tengo otras ovejas, que no son de este redil; también a ésas las tengo que conducir y escucharán mi voz; y habrá un solo rebaño, un solo pastor. Por eso me ama el Padre, porque doy mi vida, para recobrarla de nuevo. Nadie me la quita; yo la doy voluntariamente. Tengo poder para darla y poder para recobrarla de nuevo; esa es la orden que he recibido de mi Padre.»
Juan 10, 11-18
Canto
Silencio
Oración de alabanza
Cristo resucitado, tú estás vivo para siempre, te adoramos.
¡Alabado seas, Señor resucitado!
Tú has descendido a lo más bajo para revelar el amor del Padre a toda criatura humana.
¡Alabado seas, Señor resucitado!
Tú has subido hacia tu Padre y nuestro Padre.
¡Alabado seas, Señor resucitado!
Cristo, como en la tarde de tu resurrección infundes sobre cada uno de nosotros el Espíritu Santo.
¡Alabado seas, Señor resucitado!
Tú nos ofreces ser testigos de tu presencia.
¡Alabado seas, Señor resucitado!
Padrenuestro
Oración
Jesús, Amor de todo amor, tu compasión no tiene límites. Tenemos sed de ti, que nos dices: ¿Por qué tener miedo? No temas, yo estoy aquí.
Cantos