El misterio permanece
mas a mí hoy te revelas
de una forma tan sencilla
que mi fe y amor alientas.
Amor del Padre, que quiere
Darme un camino hacia El;
al Hijo, que muy cercano
me muestre cómo acceder
y poder más conocerle
para a su amor responder,
mostrándome en mi lenguaje
su pensamiento y su hacer.
Más al ser tan limitada
no siempre sé comprender
y necesito por dentro
una luz que me haga ver
no con los ojos humanos,
que el corazón ha der ser
el que los abra muy grande
en espíritu y en fe.
Es el Espíritu bueno,
el del Padre y de Jesús
que con sus dones y frutos
me penetre con su luz .
Gloria al Padre, gloria al Hijo
y al Espíritu de Amor.
Que toda la tierra cante
las grandezas de este Dios.
Eloísa Planas
30 mayo 2010
El misterio permanece 
mas a mí hoy te revelas
de una forma tan sencilla
que mi fe y amor alientas.
Amor del Padre, que quiere
Darme un camino hacia El;
al Hijo, que muy cercano
me muestre cómo acceder
y poder más conocerle
para a su amor responder,
mostrándome en mi lenguaje
su pensamiento y su hacer.
Más al ser tan limitada
no siempre sé comprender
y necesito por dentro
una luz que me haga ver
no con los ojos humanos,
que el corazón ha der ser
el que los abra muy grande
en espíritu y en fe.
Es el Espíritu bueno,
el del Padre y de Jesús
que con sus dones y frutos
me penetre con su luz.
Gloria al Padre, gloria al Hijo
y al Espíritu de Amor.
Que toda la tierra cante
las grandezas de este Dios.
Eloísa Planas(30 de mayo de 2010)

• ¡Silencio! ... Dios habla........
• Lo más importante requiere silencio. Y cuanto más silencio, más mensajes importantes a escuchar.
• Lo nuestro es hacer silencio, lo suyo amar en él.
• ¿Qué, qué es la oración?... callar,...mirar,...escuchar el constante “te quiero” de Dios.
• A veces un ssshhh nos saca del ruido y nos abre los ojos del corazón.
• El no nos deja enredarnos en nuestras palabras, excusas,: “Padre he pecado contra el cielo y contra ti,- ssshhh, traedle la mejor túnica, preparad el cabrito,...”
• Su única palabra, SU única PALABRA: un “te quiero”.
• Calla, no importan tus pecados,-----ssshhh----- te quiero.
• ¡Ojala hiciésemos ssshhh a tantos ruidos que nos impiden saborear lo mejor!
• ¡Cuántas cosas en el silencio nos hablan del “te quiero” de Dios.
• A veces la única manera de hacer silencio es que alguien nos calle: ...ssshhh
• ....
Y a ti ¿Qué te sugiere?
Soy peregrino enrolado en el Pueblo de Dios
que caminando va
hacia un único y seguro destino.
La humanidad semeja
la corriente de un río.
Todos caminamos,
pero no todo el mundo sabe a dónde va.
Yo sé a donde voy,
porque yo camino con el Pueblo de Dios.
Se habla mucho de dialogar,
y yo quiero aprender dialogando contigo.
Habla tú primero, ya que tú eres primero.
Yo te escucho.
Haré silencio profundo para oírte.
Después yo te hablaré...
Quiero aprender a dialogar contigo.
Así, cuando lo haga con los otros
seria muy bueno que en mi estilo
se acordaran de ti.
Hermano separado,
si nos damos las manos
habrá menos distancia entre los dos.
Hermano separado, si nos amamos
surgirá la luz.
Marchemos de la mano hacia el destino eterno
donde por siempre unidos estaremos los dos,
estaremos con Dios.
Todos tuvimos culpa, pero hoy
ni tú ni yo somos culpables.
Hoy sólo resta amar. y olvidar.
Y surgirá la luz,
Señor, !os santos saben vivir en todos los
tiempos,
porque en todos los tiempos es lo mismo
el amor.
Ellos no se escandalizan de los cambios,
ni de las deficiencias de los hombres
Son comprensivos,
echan una mano.
Son los seres más humanos de la tierra,
quieren como los hermanos aman a sus hermanos.
Y este modo de amar lo aprendieron de ti.
Consuelo Ojeda
Tú, rostro de un mismo cuerpo,
Cristo de todo hombre;
Fraternidad hecha carne,
Luz de todos los desastres.
Hondura del ser y rincón al que volver
…en busca de respiro.
Raíz y principio de todos los sentidos,
tierra inerte que a tu lado
se vuelve milagro compartido.
Árbol que a tu sombra crece sin desvío,
pilares que se funden al abrazo de tu abrigo,
golpes que siempre fueron menos contigo.
Tierra deshabitada
que tu aliento fue soñando,
pobreza que en tus brazos
hace posible el camino,
grietas que a tu vera
reconstruyen lo perdido.
Amor arrodillado que sostiene a la vida,
milagro que alborota toda existencia perdida.
Mirada que dignifica lo que ya se ha vivido,
despojos que permanecen a salvo
… si es contigo.
Enraízate en la tierra y obra maravillas,
que los muros de la casa descansen en tierra segura.
Arraiga todo amor al tuyo
¡Oh Cristo de todo hombre!,
haz que brote la esperanza
y resplandece como sentido
de toda miseria humana.
Reyes Bo
- ¿Pongo mi barro a disposición del milagro?
- Y el tiempo de los intentos, ¿es motivo de desesperación o de cariño?

Si gozar quieres de veras
de esta sublime ambición
será con la condición
— y creo que vale la pena—
de una total negación.
Nada podrás reservar
por muy pequeño que sea.
Si quieres hacer la prueba
verás que no encuentras paz
en cuanto todo no entregas.
No quieras contemplaciones,
que no hay tiempo que perder,
ni humanas consolaciones,
ni des otras soluciones
que rendirte de una vez.
No exijas otras veredas
ni otro camino tomar,
que toda la ciencia está
en esa "Nada" que lleva
a sólo Dios encontrar.
Cruz, pobreza, soledad,
abrazadas por amor
te darán la libertad.
Y con gozo exclamarás:
Sólo contigo, Señor.
Madre Belén
14-9-1962
Sin miedo Señor, porque caminas conmigo, con nosotros, porque de Ti viene el ritmo y, toca sólo saber acogerlo.“No temas Sion, no decaigan tus manos. El Señor tu Dios está en medio de ti…Estará lleno de gozo por ti, con su amor te dará nueva vida, bailará y gritará de alegría por ti como en los días de fiesta”
Sofonías (3, 14-18a)
Voy con empeño buscando
el más profundo silencio.
Haz, Señor, que lo consiga,
que lo gane a cualquier precio.
Silencio que me haga ver
lo que está pasando dentro.
Silencio que me descubra
que Tú estás allá en el Centro.
Silencio, música santa,
el más sonoro concierto.
Silencio en que todo calla
y sólo tu amor yo siento.
Dame Señor que yo viva
sumergida en el Silencio.
Madre Belén
15-10-1964
Voy con empeño buscando Hasta ahora hemos hablado de los personajes del cuadro. Pero no nos hemos dado cuenta de un detalle de bulto. El autor ha renunciado a pintar a Jesús precisamente para meternos a nosotros, espectadores, en el cuadro. En realidad, lo que quiere provocar es que nosotros veamos las cosas como las ve Cristo. Es más, quiere hacernos sentir lo mismo que siente Cristo.
Después de haber reparado despacio en cada uno de los personajes que componen la escena, ponte en el lugar del Señor lugar, coge el pan y el vino. Mira a los ojos a estos personajes que están esperando tus palabras. ¿Qué les dirías? Pronuncia las palabras de Jesús: Tomad mi cuerpo, ¿estarías dispuesto/a a entregar tu cuerpo por alguien que lo necesite?, ¿por quién? Levanta el cáliz y di: “Tomad y bebed de mi sangre que será derramada por vosotros”. ¿Estarías dispuesto a derramar tu sangre, a comprometerte hasta tener problemas?Contempla despacio el cuadro y medita. Deja que te hable al corazón. Apunta todos tus sentimientos e ideas.
SI YO SUPIERA PINTAR…
Pintaría una montaña,
un árbol y un manantial.
Si YO SUPIERA PINTAR...
Dibujaría el silencio,
la brisa de la mañana
y los caminos de paz.
Dibujaría dos alas
abiertas para volar.,
Dibujaría todo aquello
que deja serenidad.
SI YO SUPIERA PINTAR…
Pintaría una montaña
y un árbol que diera sombra
al lado de un manantial.
Consuleo Ojeda
Señor, te vengo a cantar
cuando logras ensanchar
en mi vida el horizonte.
Cuando me haces despertar
y contigo respirar
el aire puro del monte.
Me diste pies para andar,
manos para trabajar,
una meta y un camino,
y una forma de expresar
lo que me quisiste dar
como un regalo divino.
Tal vez no conseguiré,
tal vez nunca llegaré
ver airosa mi carrera.
Mas siempre te cantaré
y en mi canto te diré
lo que yo vivir quisiera.
Tú me quisiste llamar,
te seguí sin vacilar
y éste es mi mayor contento.
Señor, te vengo a cantar,
porque es mi modo de amar
y de decir cuánto te quiero.
Consuelo Ojeda
Señor, me concediste
mirar hacia adelante siempre,
Y hacia adelante siempre miraré,
porque siempre he soñado
con caminos nuevos para andar.
Caminos nuevos donde tú me esperas.
Mi vida es la certeza de que vives
y que me haces vivir.
Ese contar contigo,
tú que eres el Señor de la vida.
El Señor de las sorpresas grandes,
de la eterna novedad creciente.
Ante mis ojos siempre
ese camino que a mi me sobrepasa,
me desborda.
Todo eso tuyo tan inabarcable…
Y hasta me llena
ese nunca alcanzarte del todo,
ni entenderte del todo...
Aunque sí presentirte.
ESTO ME HACE FELIZ
Consuelo Ojeda
Señor,
deja a tu intimidad
entrar en mi intimidad.
Todo eso tuyo
que respira amor,
todo tu estilo
que me anima a dar,
todas las cosas
que dejan tu paz,
haz que las viva
en mi corazón.
Interioriza
Tu manera de ser
en mi modo de ser,
en lo que es mío,
en lo que tengo yo.
Que yo deje de ser
y tú quedes, Señor.
Todo es tan relativo
en el vivir
cuando escucho tu voz,
y me llega tu luz
cuando siento que eres
en todo gratuidad...
Yo te quiero rogar
que me alcance tu amor.
Yo vengo a pedir
por tu inmensa bondad
que me alcance tu amor
y tu paz.
Consuelo Ojeda
Señor,
de las manos clavadas
y los brazos abiertos,
de los labios sedientos
y velado mirar,
Me amaste hasta el extremo
y así yo quiero amarte
llegando hasta el extremo
de la fidelidad,
Yo no tengo, Señor,
unas manos clavadas
ni unos brazos abiertos.
Yo miro sin dolores
el dolor de tu cruz.
¿Por que no tengo, Señor,
unos labios sedientos
de ese amor que desea
sufrir igual que tú?
Señor crucificado,
desbordas cuanto existe,
es un mar sin orillas
tu manera de amar,
Déjame que contemple
esas manos clavadas
y esos brazos abiertos
ante un mundo sediento
de tu paz,
ante un mundo sediento
de tu luz.Consuelo Ojeda
Dios mío, Dios mío,
¿por qué me has abandonado ? ;
a pesar de mis gritos,
mi oración no te alcanza.
De día te grito, y no respondes ;
de noche, y no me haces caso.
Aunque tú habitas en el santuario,
esperanza de tu pueblo.
En ti confiaban nuestros padres ;
confiaban, y los ponías a salvo ;
a ti gritaban, y quedaban libres ;
en ti confiaba, y no los defraudaste.
Pero yo soy un gusano, no un hombre,
vergüenza de la gente, desprecio del pueblo ;
al verme, se burlan de mí,
hacen visajes, menean la cabeza :
« Acudió al Señor, que lo ponga a salvo ;
que lo libre si tanto lo quiere. »
Tú eres quien me sacó del vientre,
me tenías confiado en el regazo de mi madre ;
desde el seno pasé a tus manos,
desde el vientre materno tú eres mi Dios.
No te quedes lejos, que el peligro está cerca
y nadie me socorre.
El Siervo del Señor creció como un retoño delante de Dios, como raíz de tierra árida. No tenía apariencia ni presencia; le vimos y no tenía aspecto que pudiésemos estimar. Despreciable y desecho de hombres, varón de dolores y sabedor de dolencias, como uno ante quien se oculta el rostro, despreciable, y no le tuvimos en cuenta. ¡Y con todo eran nuestras dolencias las que él llevaba y nuestros dolores los que soportaba! Nosotros le tuvimos por azotado, herido de Dios y humillado. El ha sido herido por nuestras rebeldías, molido por nuestras culpas. El soportó el castigo que nos trae la paz, y con sus heridas hemos sido curados.
o
Mientras estaban comiendo, tomó Jesús pan y lo bendijo, lo partió y, dándoselo a sus discípulos, dijo: «Tomad, comed, éste es mi cuerpo.» Tomó luego una copa y, dadas las gracias, se la dio diciendo: «Bebed de ella todos, porque ésta es mi sangre de la Alianza, que es derramada por muchos para el perdón de los pecados. Y os digo que desde ahora no beberé de este producto de la vid hasta el día aquel en que lo beba con vosotros, nuevo, en el Reino de mi Padre.»
Cristo Salvador, como la semilla que cae en tierra, tú has conocido la muerte. Unida a ti, nuestra vida dará mucho fruto.
—¡Alabado seas Señor!
Cristo, tú has descendido a lo más bajo de nuestra condición humana, y permaneces cerca de los que han sido abandonados.
—¡Alabado seas Señor!
En tu amor, tú has cargado con nuestros pecados; inocente, has padecido la muerte para arrancarnos a la muerte.
—¡Alabado seas Señor!
Con tu amor has vencido el mal y el odio, y vives para siempre junto al Padre.
—¡Alabado seas Señor!
Tú nos escuchas porque eres bueno y nos visitas en la desgracia; colma nuestro corazón revelándonos la luz de tu rostro.
—¡Alabado seas Señor!
Cristo, tú lo das todo, das tu vida y también tu perdón que nunca nos dejará. Y nuestra respuesta es como un balbuceo: tú, Cristo, sabes que te amo, quizás no como yo quisiera, pero te amo.
Jesús, alegría de nuestros corazones, tú permaneces a nuestro lado como un pobre y también como el Resucitado. Quieres que seamos personas llenas de vida. Y cada vez que se produce un distanciamiento entre tú y nosotros, nos invitas a seguirte permaneciendo muy cerca de ti.
Bendícenos, Cristo Jesús, tú que, abrumado por las penas, no amenazabas a nadie. Tú vienes a curar con tu compasión.

Sé tú
mi inseparable compañero
hacia el destino.
Sé tú
el agua viva de la fuente
en el camino.
Sé tú la luz del sol,
la sombra bienhechora,
la estrella que me guía...
Sé tú mi compañero
en la noche y el día.
Sé tú
quien va conmigo
siempre.
Quien me defiende
siempre.
Quien me da aliento
siempre.
Sé tú,
sólo tú,
siempre tú,
mi norte y mi destino.
Tu voz,
sea tu voz,
sólo tu voz,
lo único que escuche en el camino.
Consuelo Ojeda
Ser joven es saber buscar de dónde viene la voz de Dios, como Samuel que se despierta tres veces y pregunta al profeta “¿me has llamado?”. Sentir la llamada es buscar quién, para qué, cómo y cuándo me llaman.
La experiencia de Dios es una búsqueda de toda la vida, cada día, en cada circunstancia, en el dolor y en la enfermedad encontrar el corazón abierto de Cristo que nos invita a seguirle, a dar como Él con toda generosidad, la vida.
Señor quiero ser como tú, que dices: “nadie ama más que el que da la vida por sus amigos”, pero quiero descubrir dónde quieres que mi entrega sea más auténtica para cumplir tu voluntad y poder decir de todo corazón la oración que tú nos enseñaste:“Padre nuestro, que estás en el cielo
santificado sea tu nombre
venga a nosotros tu Reino
hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo”.Despierta Señor mi generosidad como lo hiciste con el profeta Samuel y ayúdame a serte fiel tanto en las grandes decisiones como en los pequeños detalles que tu llamada abre a mi existencia. Amén